Desde el otro lado del escritorio

Feliz día del maestro. Este texto está dedicado para mis profesores,
Ellas y ellos, que siempre dieron y continúan dando lo mejor de si. Siempre esperando y confiando en que
Los conocimientos y el ejemplo enseñados día a día dentro y fuera de las aulas, fuera
Incorporado en el cuerpo de conocimientos, valores y actitudes de sus pupilos.  A ellos, que aunque padeciendo
Zozobras personales, tuvieron la fortaleza de dejarlas a un lado,

Dando prioridad a la enseñanza, a atender estudiantes como yo, para quien siempre brindaron los mejores consejos,
Invitándome a ser mejor, a superarme, a continuar, a no desistir, a tener metas,
A no dejarme vencer por nada, a siempre dar el máximo, a creer en mis capacidades.

Días y años han pasado desde que estuve sentada en sus salones de clases. Hoy que sigo en
El camino de alcanzar mis metas académicas, se me ha brindado la oportunidad de honrarles desde el otro
Lado del escritorio, frente a estudiantes, algunos ávidos de aprender (como yo) y otros, que como yo también, necesitan les sea

Mostrado y recordado cuán lejos pueden llegar y cuán mejores pueden ser, si ellos
Aprenden a confiar y creer en si mismos.
Esas son las principales enseñanzas que ustedes me inculcaron. Quienes me conocen,
Saben que este amor que tengo por la escuela y el aprendizaje y ahora por la enseñanza,
Tiene su origen en el profundo respeto y admiración por todos y todas ustedes. Con toda la
Responsabilidad y el compromiso adquiridos por mi ahora que soy docente, y con todo el
Orgullo de haber sido su estudiante, nuevamente les reitero mi agradecimiento y felicitaciones en su día.

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